Desde su fundación, la Cofradía de la Piedad siempre ha sido sensible a la realidad social de su entorno. Eran tiempos de postguerra, muchas familias habían quedado rotas y no tenían modo de conseguir lo más básico para vivir, al tener al cabeza de familia muerto o en prisión.
La cofradía detectó esa necesidad y, ya en 1940, creó la Secretaría de Caridad, con el fin de ayudar a esas familias, a esa “madre desvalida” que, sin otro medio de vida, dependía de la ayuda de sus conciudadanos para subsistir, y a los hermanos que pudieran estar pasando dificultades.
En la Misa Titular de la Cofradía, que celebramos todos los años el domingo anterior al Domingo de Ramos, se lleva a cabo la cuestación anual para las obras de caridad de la cofradía. El dinero recogido, además de otras donaciones realizadas a la cofradía, se administra para asistir durante todo el año a las personas que se atienden desde la Secretaría de Caridad.
Hoy los tiempos han cambiado, pero las necesidades no han desaparecido. La cofradía, fiel a su espíritu fundacional, sigue haciendo de la Caridad su pilar fundamental. Las formas han cambiado, pero no el objetivo final.
En la actualidad, la Cofradía de la Piedad mantiene varios programas de ayuda a colectivos vulnerables, entre los que destacan el programa “Causa de nuestra alegría” y “La Piedad está en la brecha”.
Además de estos dos programas propios, la cofradía colabora con otras entidades para ayudar a personas que lo necesitan, entre ellas con la Obra Social San Vicente de Paúl de las Hijas de la Caridad, o el Centro de Inserción Social “Las Trece Rosas”, con el que se trabaja para la solicitud de indulto de un preso en Semana Santa, tradición que se viene otorgando desde 1954.
La Piedad no se detiene y busca adaptar su acción de caridad a las nuevas situaciones sociales que nos rodean. Quiere seguir siendo punta de lanza en la atención a los más necesitados.
¿Te apuntas a esta aventura?